Lo confieso. Soy adicta. Sí, al café, eso ya lo sabe todo el mundo, esa que llega a dar clase a las dos de la tarde con el vaso (térmico, de bambú, de fibra de trigo, rosa, a lunares, con doble cámara de aire, ¿pero tú cuántos vasos de café tienes? pues no sé, porque me los regalan, igual que los peluches...) y al pan.
Soy adicta al pan. Como Michael Robinson a los percebes.
Claro que no es plan de llegar a clase con la tostada escondida dentro de la tablet. Más que nada porque luego hay que quitar las manchas de aceite o de mantequilla de la funda...
Yo viviría a base de pan. Solo, a bocados, tostado, en bocadillos, con algo por encima, o por debajo. Si se pudiera desayunar tres o cuatro veces al día... ¿quién necesita una paella cuando tienes una tostadora?
Vale, se puede desayunar tres o cuatro veces al día. Como poder hacerlo... es un país libre. Pero a no ser que inventen las tostadas de ensalada de lechuga o de filete de trucha, la verdad es que no resulta muy recomendable a la hora de intentar llevar una alimentación saludable. Y no sólo por la falta de vitaminas o proteínas animales (que después de todo, ahí tenemos la venerable y venerada tostada de aceite, tomate y jamón, que cumple casi todos los requisitos anteriores), sino porque el pan ENGORDA.
Vaaale, como dice ese viejo chiste, el pan no engorda, engordas tú. Y mucho. Por mucho que necesitemos los hidratos de carbono de los cereales para poder seguir funcionando, si te pasas el día entero comiendo pan te vas a poner como una vaca burra.
Pero por suerte hay panes y panes, y una caloría no es siempre una caloría. Porque no es lo mismo un pan blanco reluciente que uno integral y negro, ¿verdad? He ahí la cuestión. Porque, ¿qué es más saludable para el espíritu, digo para el cuerpo, dejarse llevar por el paladar o tomar las armas de la información contra un mar de publicidad engañosa y, haciéndole frente, acabar con ella?
Por definición, el pan integral es aquel que se elabora con harina integral. 100%. Es decir, la harina que se obtiene cuando se muele directamente el grano de trigo, sin ningún proceso previo, incluyendo la cáscara o salvado y el germen de trigo. No es una harina refinada. ¿Cuáles son las ventajas de la una frente a la otra? Bueno, resumiendo en pocas palabras, el pan integral tiene un color feo y debido a esto siempre se ha asociado con las clases pobres de la población, frente al pan blanco y puro que sólo se podían permitir los ricos. Comer pan blanco, poner pan blanco en la mesa, era una señal de estatus social y poder económico, frente a los mendrugos esos "sucios" que comía la plebe, y que a menudo estaban hecho con harina de ¡centeno! Centeno, por Dios. Además, al eliminar la fibra se obtienen panes con fechas de caducidad más amplias.
Pero el pan integral es mucho más sano que el elaborado a base de harinas refinadas, por mucho que sea menos estético a la vista. (También alguien me dijo el otro día que las gambas peladas parecen gusanos y no por ello vamos a desterrarlos de nuestra dieta, menudos revueltos de espárragos y ajetes nos iban a salir, pero es verdad que son feas de narices). Mucho más sano porque contiene una mayor cantidad de fibra (sobre todo en sus versiones industriales). La fibra aumenta la sensación de saciedad (lo cual resulta especialmente interesante cuando uno tiene propensión a zamparse las rebanadas a pares o triples) y retrasa la descomposición de los hidratos de carbono en azúcares en el hígado, lo cual evita los picos de insulina en sangre. Pero a lo que voy. Llena más. Y el cuerpo necesita gastar más energía para digerirlo, por lo que en comparación engorda menos. Y para alguien con tendencia a convertirse en una foca de las regiones polares, que me como una aceituna y se me instala durante un año en las caderas, ya es razón más que suficiente para incluirlo en la dieta.
El problema principal es que, como ya he comentado en alguna otra ocasión, el pan integral que se vende ahí afuera no es integral. No por definición. Un alto porcentaje de ellos no se elaboran con harina integral, sino con harina refinada a la que luego se añade salvado de trigo en diferentes cantidades. A día de hoy, el Gobierno está en proceso de elaborar una ley que obligará a las empresas y panaderas a especificar qué cantidad de harina integral llevan los denominados "panes integrales", con lo que podremos encontrarnos etiquetas del tipo "pan 25% integral" o "pan 60% integral".
Pero, ¿qué podemos encontrarnos a día de hoy en el Mercadona de la esquina, que está ahí justo en la esquina y el sitio más adecuado para deambular por los pasillos en un ataque de aburrimiento?
Continuará...
Referencias:
-) Wikipedia: Harina de trigo
-) El País: Ley del pan integral
Miles de razones por las que deberías descartar el azúcar de tu dieta.
Basado en las conferencias del Dr. Robert Lustig, y unas cuantas visitas al supermercado.
Mostrando entradas con la etiqueta cereales. Mostrar todas las entradas
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29 julio 2018
05 noviembre 2017
Copos integrales sin azúcares añadidos Hacendado
Y como cuando yo me estrello me estrello de verdad, me traje no una, sino dos variedades de cereales. Para intercalar entre semana cuando tengo que entrar a primera hora, se me ha olvidado sacar el pan de congelador la noche anterior y la mantequilla es un bloque de cemento.
Copos integrales sin azúcares añadidos. Mira tú qué bonitos.
Ah, no, que he leído mal. Copos de trigo integral y arroz. Al parecer el arroz NO es integral.
Como la vez anterior, la doy la vuelta al envase y leo la información nutricional. Total, ahí fuera estaba diluviando y aquí se está seco y calentito.
1.3% de azúcares. Eso de los polialcoholes está empezando a cabrearme, pero de momento lo dejo estar y me llevo la caja.
Pero después del chasco del muesli, y el sábado por la mañana una vez en casa, cojo de nuevo la caja y le doy la vuelta temiéndome lo peor.
Efectivamente.
Cereales: 75%. El resto son edulcorantes. Un cuarto del paquete son edulcorantes.
Y la pregunta que lanzo y una vez más es, ¿por qué hay que echarle azúcar o edulcorantes a todo? ¿Es que las cosas no pueden tener su sabor original? ¿Es que la gente es tan vaga, o tan inútil, que si no está lo bastante dulce para su gusto no pueden abrir el azucarero y como si se lo quieren volcar encima? ¿Por qué los demás tenemos que tragárnoslo también o renunciar a comer el 98% de los productos que hay en el mercado?
Para darme de chocazos contra la pared :(
Copos integrales sin azúcares añadidos. Mira tú qué bonitos.
Ah, no, que he leído mal. Copos de trigo integral y arroz. Al parecer el arroz NO es integral.
Como la vez anterior, la doy la vuelta al envase y leo la información nutricional. Total, ahí fuera estaba diluviando y aquí se está seco y calentito.
1.3% de azúcares. Eso de los polialcoholes está empezando a cabrearme, pero de momento lo dejo estar y me llevo la caja.
Pero después del chasco del muesli, y el sábado por la mañana una vez en casa, cojo de nuevo la caja y le doy la vuelta temiéndome lo peor.
Efectivamente.
Cereales: 75%. El resto son edulcorantes. Un cuarto del paquete son edulcorantes.
Y la pregunta que lanzo y una vez más es, ¿por qué hay que echarle azúcar o edulcorantes a todo? ¿Es que las cosas no pueden tener su sabor original? ¿Es que la gente es tan vaga, o tan inútil, que si no está lo bastante dulce para su gusto no pueden abrir el azucarero y como si se lo quieren volcar encima? ¿Por qué los demás tenemos que tragárnoslo también o renunciar a comer el 98% de los productos que hay en el mercado?
Para darme de chocazos contra la pared :(
04 noviembre 2017
Cereales sin azúcares añadidos: Muesli Hacendado
En mi eterna búsqueda del paquete de cereales perfecto, más allá de los aburridos corn flakes o los copos de avena, descubro que Mercadona, oh, mi héroe, ha introducido una línea de cereales sanos, integrales, sin azúcares añadidos. Por fin soy feliz ;)
Muesli sin azúcares añadidos. Por supuesto, contiene azúcares naturalmente presentes en los cereales. Y las naranjas también, no te fastidia. Y eso es todo, ¿verdad? Le doy la vuelta para mirar la información nutricional y efectivamente, sólo tiene un 2.3% de azúcares. Mi sueño hecho realidad. Por desgracia me he dejado las gafas en casa, la edad no perdona, y sólo consigo leer alejando la caja y entornando los ojos como si me hubiera dado un yuyu. Pero mañana me desayuno yo mi cuenco de cereales con leche.
Dicho y hecho. Aquí estaba yo hace un rato dispuesta a volver a los malos hábitos alimenticios, sin excesivos remordimientos de conciencia, después de meses engullendo tostadas integrales y café.
No puedo resistir la tentación de meter la mano directamente en el paquete y llevarme uno de ellos a la boca. En seco.
Lo muerdo y... ¿qué c***s? A duras penas si consigo terminar de masticarlo y tragármelo. ¿Cómo puede estar tan increíblemente dulce, que hasta dan arcadas, si no lleva azúcar? ¿Qué y cuánto le han echado?
Corro al salón a por las gafas y entro en estado de shock.
Muesli sin azúcares añadidos. Por supuesto, contiene azúcares naturalmente presentes en los cereales. Y las naranjas también, no te fastidia. Y eso es todo, ¿verdad? Le doy la vuelta para mirar la información nutricional y efectivamente, sólo tiene un 2.3% de azúcares. Mi sueño hecho realidad. Por desgracia me he dejado las gafas en casa, la edad no perdona, y sólo consigo leer alejando la caja y entornando los ojos como si me hubiera dado un yuyu. Pero mañana me desayuno yo mi cuenco de cereales con leche.
Dicho y hecho. Aquí estaba yo hace un rato dispuesta a volver a los malos hábitos alimenticios, sin excesivos remordimientos de conciencia, después de meses engullendo tostadas integrales y café.
No puedo resistir la tentación de meter la mano directamente en el paquete y llevarme uno de ellos a la boca. En seco.
Lo muerdo y... ¿qué c***s? A duras penas si consigo terminar de masticarlo y tragármelo. ¿Cómo puede estar tan increíblemente dulce, que hasta dan arcadas, si no lleva azúcar? ¿Qué y cuánto le han echado?
Corro al salón a por las gafas y entro en estado de shock.
Cereales 64%.
64% de cereales.
Si un paquete de cereales tiene un 64% de cereales... ¿qué es el resto? ¿Edulcorantes? ¿Lleva un 30% de edulcorantes, azúcar de mentira? Porque supongo que la proporción de aceite de girasol no debe ser muy grande. ¿Un tercio del paquete son polvitos blancos para endulzarlo?
Pero, ¿es que nos hemos vuelto locos? ¿Qué manía es esa de que todos los productos tienen que estar por sistema asquerosamente dulces? ¿Es que no pueden vender nada estrictamente natural? ¿Coge los cereales y mételos en una caja, más allá de los corn flakes y los copos de avena?
Vuelco el contenido en la basura y descongelo un trozo de pan sintiendo que nos han timado una vez más, tratando de colarnos como saludable un producto que no es lo que pone en la etiqueta. Y que soy idiota porque no escarmiento y compro productos nuevos sin pararme a leer concienzudamente la etiqueta.
Los fabricantes, asustados ante el rechazo que está generando el alto porcentaje de azúcar en los alimentos procesados, han empezado a sustituirla por otros ingredientes. Sustituirla, que no eliminarla. La OMS advierte de que el uso continuado de edulcorantes tampoco es bueno para la salud. No porque el aspartamo provoque cáncer, algo de lo que no existen evidencias sólidas, sino porque al consumir el producto el cuerpo anticipa que va a recibir una dosis de azúcar y se prepara para ello, generando mayor cantidad de la hormona insulina. El dulzor llega a la boca, pero el azúcar al hígado no. Por lo tanto el cuerpo ha generado una hormona que no va a necesitar, para reducir la cantidad de azúcar en sangre, cuando no hay azúcar. Repitiendo el proceso de forma continuada se puede provocar un mal funcionamiento del páncreas que, precisamente en contra de lo que queríamos evitar, favorezca la aparición de una diabetes tipo 2.
Los excesos nunca son buenos. Salvo de espinacas y brócoli. Te puedes atiborrar de espinacas y brócoli todos los días y sólo pasan cosas buenas. Te conviertes en una sílfide. Pero que me maten si consigo entender por qué alguien querría atiborrarse de brócoli, con lo malo que está. :(
27 mayo 2017
Cereales Fitness de Nestlé. Publicidad poco clara
Fitness significa "buena forma física", por lo que ya desde el nombre quieren implicar que este producto te ayuda a estar en forma, a recuperar la forma física, a sentirte bien, la operación bikini y el cena sólo fruta y cereales con los que nos han bombardeado durante años. Y que muchos de nosotros todavía tenemos grabado a fuego en alguna parte del cerebro. A ver si encuentran la forma de desprogramarnos antes de que nos cansemos de ir por la vida leyendo las etiquetas hasta de las bolsitas de té.
Incluso el antiguo diseño de la caja, el que han estado usando hasta hace poco, hacía algo más que sugerir que los cereales, y en particular estos, estaban especialmente diseñados para perder peso.
Una vez más, después de ver el anuncio en la tele, que sigue implicando más o menos lo mismo, me meto a cotillear en la página oficial a ver qué me cuentan.
Para empezar, que han cambiado el diseño de la caja y ya no dicen nada acerca de mantener la línea. Ahora es "Energía Nutritiva". Energía nutritiva, eso es redundante.
Como siempre, yo primero me voy a por el de frutas.
El tercer ingrediente es el azúcar, y el cuarto el jarabe de azúcar moreno. Al final tenemos jarabe de glucosa, y ya van tres tipos de azúcar en un producto que no debería llevar ninguno. La fruta deshidratada ya está dulce. ¿Dioxido de azufre como conservante? Ugh.
24.7% de azúcar. Casi un cuarto del paquete. Toma ya.
¿Y los originales?
El segundo ingrediente sigue siendo el azúcar, luego jarabe de azúcar moreno y el sempiterno jarabe de glucosa.
10.8% de azúcar. Sigue siendo una barbaridad.
Por si alguien lo pregunta, sí, se pueden comer cereales sanos. Hidratos de carbono puros y duros, sin azúcar. Prácticamente las mismas calorías pero sin el chute de insulina en sangre en cuanto llegan al estómago.
Estos los venden en Mercadona por algo mas de un euro. Copos de avena. Y se acabó.
Incluso el antiguo diseño de la caja, el que han estado usando hasta hace poco, hacía algo más que sugerir que los cereales, y en particular estos, estaban especialmente diseñados para perder peso.
Una vez más, después de ver el anuncio en la tele, que sigue implicando más o menos lo mismo, me meto a cotillear en la página oficial a ver qué me cuentan.
Para empezar, que han cambiado el diseño de la caja y ya no dicen nada acerca de mantener la línea. Ahora es "Energía Nutritiva". Energía nutritiva, eso es redundante.
Como siempre, yo primero me voy a por el de frutas.
El tercer ingrediente es el azúcar, y el cuarto el jarabe de azúcar moreno. Al final tenemos jarabe de glucosa, y ya van tres tipos de azúcar en un producto que no debería llevar ninguno. La fruta deshidratada ya está dulce. ¿Dioxido de azufre como conservante? Ugh.
24.7% de azúcar. Casi un cuarto del paquete. Toma ya.
¿Y los originales?
El segundo ingrediente sigue siendo el azúcar, luego jarabe de azúcar moreno y el sempiterno jarabe de glucosa.
10.8% de azúcar. Sigue siendo una barbaridad.
Por si alguien lo pregunta, sí, se pueden comer cereales sanos. Hidratos de carbono puros y duros, sin azúcar. Prácticamente las mismas calorías pero sin el chute de insulina en sangre en cuanto llegan al estómago.
Estos los venden en Mercadona por algo mas de un euro. Copos de avena. Y se acabó.
26 mayo 2017
Cruesli de Quaker, otro engaño monumental
Como todo el mundo sabe, a mí me pirran los hidratos de carbono. El azúcar no, por suerte nunca me han atraído las cosas dulces, pero dame un bollito de pan o un paquete de esos de cereales con porquerías añadidas (copos de menganito con trozos de zutanito) y un vaso de leche y ya sería feliz durante el resto de mis días.
Yo cenaría cereales todos los días. Y me los desayunaría también. Yo solía comer cereales a diario antes de que empezara toda esta cruzada contra el azúcar. Y ahora sólo los veo en los anuncios de la tele, *sniff, sniff*.
Ese es el problema. Yo quiero comer cereales, pero no que me los atiborren de azúcar sin que yo me entere, y salvo los copos de avena puros y duros, el porridge escocés de toda la vida, no hay nada más en el mercado que se pueda comprar sin remordimientos de conciencia.
Y últimamente veo en la tele los anuncios esos de Cruesli Quaker, que yo recuerdo haber comprado en el Lidl bastantes años atrás, y pienso que a lo mejor alguien ha sacado unos cereales chulos y sanos, para variar. Corriendo voy hacia la página web para investigar.
Anda, parece que hay buenas noticias. Esta es la ficha técnica general del producto, sacada directamente de la página web oficial.
Yo cenaría cereales todos los días. Y me los desayunaría también. Yo solía comer cereales a diario antes de que empezara toda esta cruzada contra el azúcar. Y ahora sólo los veo en los anuncios de la tele, *sniff, sniff*.
Ese es el problema. Yo quiero comer cereales, pero no que me los atiborren de azúcar sin que yo me entere, y salvo los copos de avena puros y duros, el porridge escocés de toda la vida, no hay nada más en el mercado que se pueda comprar sin remordimientos de conciencia.
Y últimamente veo en la tele los anuncios esos de Cruesli Quaker, que yo recuerdo haber comprado en el Lidl bastantes años atrás, y pienso que a lo mejor alguien ha sacado unos cereales chulos y sanos, para variar. Corriendo voy hacia la página web para investigar.
Anda, parece que hay buenas noticias. Esta es la ficha técnica general del producto, sacada directamente de la página web oficial.
Ale, un 1% de azúcares, eso significa que son cereales puros puros, de los de verdad, sin haberle echado el dichoso polvito blanco, ¿verdad?
¿Verdad?
Voy a mirar el de chocolate, porque si eso como que bajo ahora mismo y me compro todos los paquetes que encuentre.
Ingredientes:
¿Eh? Espera. El segundo ingrediente es azúcar, y el tercero también contiene azúcar. Y jarabe de glucosa también. Azúcar por un tubo.
Información nutricional:
25% de azúcar. Pues sí que ha cambiado la cosa considerablemente. 25% de azúcar. La misma porquería que todos los demás, disfrazados de algo sano.
¿Y los de frutos secos? Ingredientes: Copos de avena 33%, trigo 19%, azúcar, aceite de girasol, jarabe de glucosa... miel...
21% de azúcares. Más de lo mismo. No sé si molestarme en buscar los de frutas. Ingredientes: Copos de avena 30%, azúcar... jarabe de glucosa... miel. Sí, dulce seguro que sí que está.
27% de azúcares. Pues va a ser que estos tampoco.
¿Y la información nutricional que aparecía al principio en la página? ¿De la única variedad sana que tienen, que deben ser los copos de avena, colocada ahí a propósito para engañar a los incautos que no se molestan en rebuscar demasiado?
Volvemos al pan integral. Que a mí me gusta, pero también los cereales.
26 diciembre 2016
Puleva Max
En los últimos años se ha extendido la creencia de que darle leche normal a los niños no es del todo correcto, porque necesitan nutrientes adicionales. No entro a discutir las ideas de los que consideran que la leche es completamente superflua, dado que ya conseguimos los nutrientes en base al amplio rango de alimentos que consumimos como niños y adultos (como opuestos a bebé) y que se situarían al otro lado del espectro.
Aprovechando el hueco se ha desarrollado una industria de leches especiales dirigidas específicamente a los niños. Entre ellas tenemos Puleva Max en sus múltiples versiones.
Puleva Max clásica:
Aprovechando el hueco se ha desarrollado una industria de leches especiales dirigidas específicamente a los niños. Entre ellas tenemos Puleva Max en sus múltiples versiones.
Puleva Max clásica:
Cuyos ingredientes e información nutricional son los siguientes (información obtenida directamente de la página oficial):
Leche desnatada, agua, azúcar, y más adelante fructosa. 2.2% de azúcar añadida al 4.5% de lactosa que ya tiene la leche.
Fructosa, Pura y dura. Bien vamos.
Agua y azúcar. ¿Por qué? ¿Por qué hay que añadir agua y azúcar a la leche? ¿Y por qué leche semidesnatada cuando los últimos estudios demuestran que, en contra de lo que se creía, los ácidos grasos de la leche entera son beneficiosos para el organismo?
62 calorías, que son exactamente las mismas que tiene la leche entera.
Puleva Max cereales y cacao:
Y la información nutricional:
Como ya sabemos, más es menos, y cuanto "mejor" es el producto para el organismo, "peor" son sus valores nutricionales.
Leche parcialmente desnatada, agua, azúcar, fructosa, 0.7% de cacao (se lo han enseñado) y 0.3% de cereales (trigo, arroz, maíz, cebada, mijo, avena, centeno y sorgo). The milk! ¿Cómo se pueden meter ocho cereales distintos en un 0.3% de producto? Eso sale a una media de 0.0375% de cada uno. Ni olerlos. Vamos, que le han echado un puñado de cada uno al recipiente donde la estaban elaborando.
)Sigo pensando que debería ser ilegal vender un producto basándose en ingredientes que no representan ni un 10% de su composición).
10% de azúcares. Vale, el cacao y los cereales tienen azúcar pero, ¿esa cantidad ínfima de ambos justifica un 5.5% más de azúcar?
Sigo pensando que se consigue más con un vaso de leche "normal", un puñado de boquerones y un par de mandarinas.
02 noviembre 2016
Un adelanto sobre los cereales
Durante años, y con la idea importada de los todopoderosos Estados Unidos, nos han vendido la moto de que desayunar cereales para el desayuno era algo de lo más sano. Y nuestras propias neuronas están de acuerdo. A ver, hidratos de carbono de los buenos, trigo tostado, maíz, arroz, y si acaso le echamos un poco de chocolate para darle sabor. Frutas y frutos secos, y un buen chorreón de leche para remojarlo todo. Eso sí, fría, que si no se ponen blanduchos y dan mucho asco.
Aunque tengo intención de ahondar sobre este tema más adelante, y de forma más específica con nombres y apellidos, aquí dejo una tabla que me he encontrado con la información nutricional de algunos de los cereales más vendidos.
Aunque tengo intención de ahondar sobre este tema más adelante, y de forma más específica con nombres y apellidos, aquí dejo una tabla que me he encontrado con la información nutricional de algunos de los cereales más vendidos.
Como podemos observar, la cantidad de azúcar va desde un 33% de los Miel Pops hasta el 45% de los Smacks. Teniendo en cuenta que son cereales especialmente dirigidos a los niños, me parece una auténtica pasada que entre un tercio y la mitad de su contenido sea pura azúcar.
¿Pasará lo mismo con los que nos venden a los mayores para mantenernos en forma?
23 octubre 2016
Pan "integral", o eso dicen
Se me ha muerto el ordenador y no tengo a mano toda la información que había recopilado en los últimos meses (mi base de datos de fotos!!!) pero como ahí afuera no deja de llover (menos mal que no vivo en un bajo o ya estaría achicando agua) y ya me he aburrido de darle vueltas al piso y a la lista de canales de la tele, he ido a hacerme un sandwich de jamón y me he acordado de esto. Joe, que te descuidas, te crees que ya lo tienes controlado, je, qué me vas a contar tú a mí a estas alturas, te lees otro artículo en el periódico y zas, en toda la boca. Esta no me la sabía. Vamos, es que ni se me había pasado por la cabeza.
Dentro de la guerra que, gracia a Dios, se está desatando en todos los medios de comunicación contra el azúcar añadido (por cierto, el otro día una doctora decía que no hay que eliminar completamente el azúcar de la dieta, que es el combustible que usamos para estar vivos, so gilipollas, que el azúcar ya está dentro de la comida que se supone que deberías comer dentro de una dieta saludable, la fruta y esas cosas, ya sabes. No hace NINGUNA falta añadir ninguna más), que si no se superen los 25 gramos diarios y demás... hay una segunda parte de la historia asociada al consumo de fibra, que es una especie de antídoto natural contra los efectos malvados, malignos y maliciosos del azúcar.
Así que una, que de verdad se está tomando esto en serio (menos cuando a alguien se le ocurre llevar una tarta casera de manzana al trabajo, te cuelgo, R.) pues decide que a partir de ahora sólo va a comer hidratos de carbono integrales. Pan, picos, pasta, arroz... paseas por los pasillos del supermercado y por suerte hay una oferta inmensa donde elegir.
Centrémonos en el pan.
Pan integral, a secas. Pan de cereales, pan de avena, pan de centeno, pan de cereales y semillas... Casi que me llevo uno de cada. Y yo ya contenta desayunando por las mañanas porque me estoy tomando mi ración diaria de fibra y además ¡no llevan azúcar añadida!
Pues tampoco.
En uno de esos artículos venían a decir algo como "no te engañes, el pan integral no es sano."
¿Perdona? ¿Como que no va a ser sano? ¿Pero qué me estás contando?
Dispuesta a refutar su teoría me dedico a surfear la red buscando fotos de paquetes de pan, y asalto los que tengo en el congelador para hacerles una foto con el móvil...
La leche. Que va a ser que el tipo ese estaba diciendo la verdad...
Pan integral. Pues eso, el que se hace con la harina que sale de moler los cereales enteros, con la cáscara y el germen. Mueles el cereal, haces harina, levadura, agua, sal y al horno. O bien mezclas harinas integrales de varios tipos de cereales para el multicereal. Más fácil no puede ser.
Lo cierto es que nada más lejos de la verdad en el 80% de los casos. Lo que hacen en realidad es añadir un "puñado" de salvado a la harina blanca. Y ya pueden poner la palabrita "integral" en la etiqueta, que vende mucho para camelarse a los incautos como yo.
Veamos algunos ejemplos.
Pan multicereales Hacendado
Harina de trigo, agua, semillas, salvado de trigo. Como la ley obliga a escribir los ingredientes según el porcentaje que contenga, de mayor a menor, eso significa que tiene menos de un 4.5% de salvado. Que no sé si es mucho o es poco, pero dista muchísimo de lo que me esperaba cuando lo compré. Pan con paja añadida.
Aquí tenemos otra variedad. Más de lo mismo.
Pan de avena. Perdón, pan con avena.
Harina de trigo, agua, un 10% de avena de varios tamaños, y menos de un 1% de salvado de trigo y fibra de trigo.
A ver, esto es coña, ¿no?
Pan CON centeno, supongo.
Harina de trigo, harina de centeno, salvado de trigo.
¿Y ese de los 12 cereales y semillas?
Harina integral de trigo. ¡POR FIN!
25%
Harina de trigo. ¿Eso ya cuenta como dos cereales?
Agua, levadura, semillas de girasol.
Azúcar.
Espera, ¿el azúcar viene antes que los demás 10 cereales y semillas? No me j...
Centeno, 2.6+0.2%. Maíz 2.4+1.3%, Avena 0.8+0.3%. Arroz integral 0.3%. Cebada 0.2%. Lino marrón 0.2%. Mijo 0.1%. Triticale 0.1%. Alforfón 0.1%. Espelta 0.1%. Habas inapreciable. Trazas de semillas de sésamo y soja. Vamos, que el viento las paseaba por allí por encima de la cuba y les cayó una dentro.
Vamos, que quien dice 12 dice 24. Seguro que se les ha olvidado la harina de mosquito, que también tiene muchas proteínas. Seguro que un mosquito suicidándose en la cuba aporta más de un 0.1% a la composición del producto final, ¿no?
Creo que deberíamos promulgar una ley que impida que se anuncie ningún producto basándose en un ingrediente del que contiene menos de un, pongamos 5%. Para que salgan 12. Y ni eso. Un 25%, y que le salgan tres. Más el azúcar, claro.
¿Y si me voy directamente al pan integral?
Pan integral.
Por fin. Harina integral de trigo. La única harina que lleva es integral.
Decepcionada una vez más emprendo la retirada con las manos prácticamente vacías.
PS: El triticale es un híbrido de trigo y centeno. Combina la calidad del grano del trigo con la resistencia a las enfermedades del centeno. El trigo es la mamá y el centeno el papá.
PS2: Puestos a tomar cereales así sin más, me paso a la malta y la cebada. Líquidas.
PS3: O será que yo siempre he pensado que "con cereales" e "integral" venían a ser la misma cosa.
Pero los picos integrales sólo llevan un puñado de salvado :(
13 octubre 2016
Belvita desayuno
Recuerdo yo hace un par de años, volviendo de París en el avión, mi sobrino sacó un paquete con cuatro galletas, así sin caja ni nada, que tenían una pinta buenísima que se te metían por los ojos. Le pedí una, le di un mordisco y no pude evitar preguntarme por qué demonios mi cuñada le compraba galletas de paja a sus hijos, que tampoco estamos tan mal de dinero. Que aquello estaba más seco que el desierto del Sahara y además no sabía a nada.
Hace como un año, recién instalada en mi nuevo domicilio, vi en la tele el anuncio ese de "Belvita desayuno" que te hace querer salir corriendo al Mercadona en busca de una caja, de lo bonito que te lo pintan, que si energía para toda la mañana, y ahora con las espiguitas de trigo bailando al compás, vamos, para no volver a comer otra cosa en el resto de tu vida.
Y no pude evitar la tentación. Porque la tele es muy mala. Sobre todo para el peso corporal.
Abrí la caja expectante, le hinqué el diente a una de las galletas... y volví a encontrarme en aquel avión de vuelta de París. Y como mi madre dice que la comida no se tira, fui buena chica y me comí la caja enterita. Hasta la última miga. Reconozco que me costó vida y milagros, pero eh, que me estaba cuidando y almacenando energía para toda la mañana, con cereales integrales y todo.
Supongo que por eso las han sacado en versión chocolate y yogur, porque de verdad que son dificilillas de tragar.
Ahora veo las cosas con otros ojos. Vamos allá.
75% de cereales y 22% de azúcar. Menos de un 1% de leche. Bien empezamos.
¿De verdad te dejan poner un ingrediente en la etiqueta si lleva menos de un 1%? Que digo yo que por la misma regla de tres podían añadir "partículas aéreas", porque seguro que les ha caído más cantidad de polvo encima mientras las hacían.
55% de cereales, 28% de azúcar y 3% de yogur.
Peor seguimos.
57% de cereales, 29% de azúcar y 13% de chocolate.
Fatal que acabamos.
¿Por qué el azúcar siempre es el segundo ingrediente de la lista? ¿Un 30%? ¿En serio? ¿Y cómo hay alguien con la suficiente cara dura como para decir que esto es sano?
¿Y cómo es que el Ministerio de Sanidad, la OMS o quien sea no hace nada al respecto? ¿Dónde están los tan mal llamados expertos? Ah, claro, que les han engrasado la mano para que se vayan a casa a dormir calentitos y con la conciencia tranquila por el trabajo bien hecho...
Hace como un año, recién instalada en mi nuevo domicilio, vi en la tele el anuncio ese de "Belvita desayuno" que te hace querer salir corriendo al Mercadona en busca de una caja, de lo bonito que te lo pintan, que si energía para toda la mañana, y ahora con las espiguitas de trigo bailando al compás, vamos, para no volver a comer otra cosa en el resto de tu vida.
Y no pude evitar la tentación. Porque la tele es muy mala. Sobre todo para el peso corporal.
Abrí la caja expectante, le hinqué el diente a una de las galletas... y volví a encontrarme en aquel avión de vuelta de París. Y como mi madre dice que la comida no se tira, fui buena chica y me comí la caja enterita. Hasta la última miga. Reconozco que me costó vida y milagros, pero eh, que me estaba cuidando y almacenando energía para toda la mañana, con cereales integrales y todo.
Supongo que por eso las han sacado en versión chocolate y yogur, porque de verdad que son dificilillas de tragar.
Ahora veo las cosas con otros ojos. Vamos allá.
75% de cereales y 22% de azúcar. Menos de un 1% de leche. Bien empezamos.
¿De verdad te dejan poner un ingrediente en la etiqueta si lleva menos de un 1%? Que digo yo que por la misma regla de tres podían añadir "partículas aéreas", porque seguro que les ha caído más cantidad de polvo encima mientras las hacían.
55% de cereales, 28% de azúcar y 3% de yogur.
Peor seguimos.
57% de cereales, 29% de azúcar y 13% de chocolate.
Fatal que acabamos.
¿Por qué el azúcar siempre es el segundo ingrediente de la lista? ¿Un 30%? ¿En serio? ¿Y cómo hay alguien con la suficiente cara dura como para decir que esto es sano?
¿Y cómo es que el Ministerio de Sanidad, la OMS o quien sea no hace nada al respecto? ¿Dónde están los tan mal llamados expertos? Ah, claro, que les han engrasado la mano para que se vayan a casa a dormir calentitos y con la conciencia tranquila por el trabajo bien hecho...
31 agosto 2016
Reflexiones personales con un bol de cereales: de vuelta a los inicios
Mes 1:
Como ya comenté al principio de esta historia, yo siempre he sido una persona gordita, con tendencia a engordar, y una niña con bastantes kilos de más. Desde que tengo 14 años siempre he vivido a régimen. Malvivo a base de guisos y filetes a la plancha con ensalada, cambiando las lentejas por judías y los tomates por judías verdes para no morir del aburrimiento. Ceno una ensalada. Y no adelgazo. Mi mente dice que ingiero menos calorías de las recomendadas, lo que se dice estar a dieta, pero no adelgazo.
La teoría predominante es que si quemas más calorías de las que ingieres, adelgazas. Punto. O mi metabolismo basal está estropeado, o yo no sé sumar (lo que va a ser un gran problema) o aquí falla algo.
Vaaale, que ya os estoy escuchando. Sí, me bebo una cerveza al día, de media. Pero eso vienen a ser unas 100 calorías. Si me ceno un tomate aliñado ya lo he compensado, ¿no? Vamos, que es una cerveza, dos los fines de semana. Eso no debería arruinar años de filetes a la plancha.
Que las únicas grasas que entran en mi casa, aparte de mis michelines, es la botella de aceite de oliva virgen para las tostadas y la ensalada. Que hasta los yogures son desnatados.
Hay noches que incluso no ceno y me tomo un cuenco de cereales, no esos del anuncio pero de muesli con fruta. Por cambiar un poco. O desayuno cuatro galletas en vez del chorreón ese de aceite en la tostada o la capa medio invisible de mantequilla. Por aquello de no atiborrarme.
Y no funciona. Me estoy deprimiendo, la verdad. Vivo deprimida y al borde de la inanición ;)
Y entonces empiezo a leer acerca de estas teorías (sobre las que seguiré insistiendo), que afirman que una caloría no es una caloría. Es decir. que todas las calorías no son iguales. Y leo, y leo, y me voy a la cocina a mirar las etiquetas de los alimentos y empiezo a descubrir cosas que no había notado antes. En las que no me había fijado nunca.
¿Y si tienen razón? ¿Y si son los cereales, las galletas, el tomate frito, los zumos y las barritas energéticas esas para matar el hambre las que lo están estropeando todo?
No puedo convencer al mundo, pero puedo usarme a mí misma de conejillo de indias. No es que vaya a tirar la comida que ya tengo, pero cuando se acabe, se acabó. Vamos a probar la teoría. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que voy a tener que cambiar de marca de cereales y las galletas por un sandwich de queso? ¿Los zumos de naranja por los de tomate? ¿Té helado? ¿¿Comer con agua??
¿Y si puedo comerme un bocata de jamón y un plato de chícharos sin remordimientos? Y un filete con patatas...
¿Y si sólo consiste en racionar la ingesta de azúcar? Porque es verdad lo que comentan todos acerca de los 30 años. Hace 30 años cambiamos la forma de comer... y no funciona.
PS: Es difícil hacer un estudio de estos, porque tú coges a un grupo de cien voluntarios y les dices: "queremos saber si el azúcar es mala, así que os vamos a atiborrar durante un mes a ver si os da un yuyu y se os empieza a estropear el hígado", y van te sacan el dedo. Vale, no todos, pero seguro que alguno te saca el dedo ;)
Estudios hay, pero muy pocos. No resulta muy ético, la verdad. Sólo puedes coger a la gente que consume mucha azúcar, por iniciativa propia, y ver qué les está pasando. Y a los que no consumen casi ninguna, y ver si les pasa lo mismo, y de ahí tratar de extrapolar (bonita palabra que me recuerda al tema 24 de las oposiciones) los resultados.
Y la gente me dice: "Pesá eres un rato, ¿pero has adelgazado?" Bueno, puede que un par de kilos, pero tirada en el sofá con una cerveza en la mano y el aire acondicionado puesto... pues como que no. Pero también es verdad que me siento mucho mejor, y que yo prácticamente nunca he tomado azúcar, salvo la que me colaban sin enterarme.
Y ahora, de vuelta al trabajo empieza de verdad la prueba de fuego. ¿Funcionará?
Como ya comenté al principio de esta historia, yo siempre he sido una persona gordita, con tendencia a engordar, y una niña con bastantes kilos de más. Desde que tengo 14 años siempre he vivido a régimen. Malvivo a base de guisos y filetes a la plancha con ensalada, cambiando las lentejas por judías y los tomates por judías verdes para no morir del aburrimiento. Ceno una ensalada. Y no adelgazo. Mi mente dice que ingiero menos calorías de las recomendadas, lo que se dice estar a dieta, pero no adelgazo.
La teoría predominante es que si quemas más calorías de las que ingieres, adelgazas. Punto. O mi metabolismo basal está estropeado, o yo no sé sumar (lo que va a ser un gran problema) o aquí falla algo.
Vaaale, que ya os estoy escuchando. Sí, me bebo una cerveza al día, de media. Pero eso vienen a ser unas 100 calorías. Si me ceno un tomate aliñado ya lo he compensado, ¿no? Vamos, que es una cerveza, dos los fines de semana. Eso no debería arruinar años de filetes a la plancha.
Que las únicas grasas que entran en mi casa, aparte de mis michelines, es la botella de aceite de oliva virgen para las tostadas y la ensalada. Que hasta los yogures son desnatados.
Hay noches que incluso no ceno y me tomo un cuenco de cereales, no esos del anuncio pero de muesli con fruta. Por cambiar un poco. O desayuno cuatro galletas en vez del chorreón ese de aceite en la tostada o la capa medio invisible de mantequilla. Por aquello de no atiborrarme.
Y no funciona. Me estoy deprimiendo, la verdad. Vivo deprimida y al borde de la inanición ;)
Y entonces empiezo a leer acerca de estas teorías (sobre las que seguiré insistiendo), que afirman que una caloría no es una caloría. Es decir. que todas las calorías no son iguales. Y leo, y leo, y me voy a la cocina a mirar las etiquetas de los alimentos y empiezo a descubrir cosas que no había notado antes. En las que no me había fijado nunca.
¿Y si tienen razón? ¿Y si son los cereales, las galletas, el tomate frito, los zumos y las barritas energéticas esas para matar el hambre las que lo están estropeando todo?
No puedo convencer al mundo, pero puedo usarme a mí misma de conejillo de indias. No es que vaya a tirar la comida que ya tengo, pero cuando se acabe, se acabó. Vamos a probar la teoría. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que voy a tener que cambiar de marca de cereales y las galletas por un sandwich de queso? ¿Los zumos de naranja por los de tomate? ¿Té helado? ¿¿Comer con agua??
¿Y si puedo comerme un bocata de jamón y un plato de chícharos sin remordimientos? Y un filete con patatas...
¿Y si sólo consiste en racionar la ingesta de azúcar? Porque es verdad lo que comentan todos acerca de los 30 años. Hace 30 años cambiamos la forma de comer... y no funciona.
PS: Es difícil hacer un estudio de estos, porque tú coges a un grupo de cien voluntarios y les dices: "queremos saber si el azúcar es mala, así que os vamos a atiborrar durante un mes a ver si os da un yuyu y se os empieza a estropear el hígado", y van te sacan el dedo. Vale, no todos, pero seguro que alguno te saca el dedo ;)
Estudios hay, pero muy pocos. No resulta muy ético, la verdad. Sólo puedes coger a la gente que consume mucha azúcar, por iniciativa propia, y ver qué les está pasando. Y a los que no consumen casi ninguna, y ver si les pasa lo mismo, y de ahí tratar de extrapolar (bonita palabra que me recuerda al tema 24 de las oposiciones) los resultados.
Y la gente me dice: "Pesá eres un rato, ¿pero has adelgazado?" Bueno, puede que un par de kilos, pero tirada en el sofá con una cerveza en la mano y el aire acondicionado puesto... pues como que no. Pero también es verdad que me siento mucho mejor, y que yo prácticamente nunca he tomado azúcar, salvo la que me colaban sin enterarme.
Y ahora, de vuelta al trabajo empieza de verdad la prueba de fuego. ¿Funcionará?
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